LOS OLVIDADOS

Jaibo.- …pues la comida no estaba tan peor, además yo agarré la mejor cama, pero por siempre es mejor la calle (…) Los olvidados (Luis Buñuel)

Mientras Madrid agoniza lentamente a la espera de la pócima que la vuelva a resucitar, mientras los políticos vomitan intenciones, pero no soluciones, mientras los ciudadanos con carnet, se lamentan de las injusticias de postureo de moda, un pequeño grupo de valientes anónimos e indocumentados siguen luchando por sobrevivir cada día en las peores condiciones. 

Estos superhéroes y superheroínas que transitan desapercibidos por las calles de cada ciudad, fagocitados por la masa de turistas y por las luces de neón de las tiendas o la festividad de temporada, han aparecido de la nada en estos tiempos, ante los ojos de muchos, pero la realidad es que siempre estuvieron ahí, buscándose la vida como buena o malamente pudieron. Antes, durante y después de la pandemia, han luchado por sobrevivir hasta las últimas consecuencias, hasta el último aliento. A veces mejor, otras peor, pero siempre con la calle como escenario. Anónimos actores protagonistas a los que hipócritas tertulianos de salón desprecian en silencio, porque es políticamente incorrecto hacerlo en público y piensan que eso es suficiente para salvar sus almas y poder contar con orgullo, lo buenas personas que son. 

La realidad que muchos tratan de ocultar bajo el palio de la religión, la raza, la orientación sexual o el dinero, es que todos somos iguales, o acaso no nacemos, lloramos, reímos, somos orgullosos o vanidosos, nos enfadamos cuando somos despreciados, tenemos miedos que nos atenazan, cualidades ocultas, víctimas de nuestro propio destino… hasta que todos, sin excepción, morimos. Aunque a muchos les joda, los olvidados estaban, están y seguirán estando ahí, para demostrar que somos una sociedad fallida. Y si no me crees, sal a la calle y abre por una vez los ojos.

Víctor Gualda

THE FORGOTTEN ONES

Jaibo.- …well the food wasn’t so bad, and I grabbed the best bed; but the street is always gonna be better (…) Los olvidados (Luis Buñuel)

While Madrid enters its death throes hoping for the magic potion that’s going to bring it back to life, as politicians spew out intentions rather than offer solutions and citizens with ID papers signal their fashionable virtues, a small number of anonymous and undocumented people are battling each and every day in the worst conditions imaginable.

These superheroes and heroines who move unnoticed through each city’s streets, swallowed up by tourist hoards and the neon lights of shops and seasonal displays, have been thrust into view of late – to the surprise of many; though in reality they have always been there, attempting to get by in the best way that they are able. Before, during and after the pandemic they have been fighting to survive to the last consequence, to their last breath. Sometimes winning, often not, but always against the backdrop of the street. Anonymous protagonists who the hypocritical talking heads spurn silently in their salons, politically incorrect as it would be to do so publicly; empty words will seemingly suffice to save souls and reflect on the wonderful people who pronounce them.

The reality that many would like to hide under the vestments of religion, race, sexual orientation or lucre, is that we are all just the same. Is it not true that we are born, we weep, we laugh, we are proud and vain, we get angry when we are treated badly, we are beset by fears, have hidden depths, are victims of our own destinies… until one day, without exception, we all die? Though many don’t like it, the forgotten ones are always there and will continue to be there, reminding us that our society is a failed society. If you don’t think’s the case, go out onto the streets and take a look around you.

Víctor Gualda