Adictos al regimen

    Estaba distraído tomando unos vinos en un bar, mientras en la televisión un reportaje hablaba del resurgimiento del neofacismo en Europa. De repente un paisano escupió exaltado a voz en cuello… “En España no acaba de llegar el nuevo porque el viejo nunca se fue”. Su interlocutor se limitó a afirmar con un leve movimiento de cabeza, mientras apuraba su sol y sombra, justo antes de señalar al camarero con un gesto para que les sirviera otra ronda.

   Yo, un fotógrafo hijo de la transición para el que estas cuestiones estaban enterradas y superadas, estaba escuchando acodado en una esquina de la barra. Había sentido el ruido a mi alrededor desde la niñez, tanto en mi casa como en los medios para los que llevo años trabajando, pero nunca me había parado a reflexionar en profundidad sobre el tema. ¿Realmente sigue existiendo hoy en nuestra sociedad democrática alguien que de manera “real” añore los tiempos del viejo fascismo? Aquella conversación sembró en mí la semilla de la curiosidad y me animó a coger la cámara, buscar a los nostálgicos del régimen y ver si realmente estaban tan anclados en el pasado, o sencillamente era una crónica de actualidad más, para crear controversia y generar contenidos.

   Qué mejor día para empezar con mi proyecto que un 20 de noviembre en la Plaza de Oriente de Madrid. Durante décadas la balconada del Palacio Real fue el lugar emblemático del régimen desde el que Franco arengaba a miles de españoles, que acababan exaltados cantando brazo en alto el “cara al sol”. Aún hoy, más de cuarenta y cinco años después de muerto, las concentraciones siguen celebrándose cada año en esa plaza, que aunque mucho menos concurridas, son parte del repertorio simbólico de los nostálgicos.

   Allí conocí a gente de todos los extractos sociales con historias inimaginables. Atrapados en el pasado, melancólicos empedernidos para los que aquel tiempo fue mejor, ciudadanos de a pie que se sienten herederos del legado del dictador, simpatizantes de la ultraderecha, ultras renovadores, tradicionalistas o falangistas carlistas… que se niegan a enterrar de una vez por todas, lo que significó para este país cuarenta años de dictadura.

   Sólo faltaba encontrar el estilo que mejor reflejara a mis protagonistas. Muchos de ellos querían posar delante de mi cámara orgullosos de los símbolos pre-constitucionales que portaban y decidí que era importante que tuvieran peso en las imágenes. Además, vi claro que tenía que hacerlo a través del retrato directo, frontal, muy cercano y a golpe de flash. Las imágenes pueden intimidar, crear simpatía o rechazo… eso dependerá de tu mirada como espectador, pero mi intención como autor no es decirte lo que tienes que pensar, en todo caso incomodarte y que te hagas preguntas. Lo que está claro es que como decía el paisano del bar “siguen estando aquí” y son algunos de los protagonistas de esta selección de la serie que forma Adictos al régimen.

Luis Camacho

 While I was quietly enjoying a glass of wine, the TV in the bar was showing a report on the resurgence of neo-fascism in Europe. I was suddenly conscious of an impassioned utterance … “in Spain nothing new takes root, cos the old ideas never went away.” The speaker’s pal just nodded in agreement as he drained his brandy glass prior to signalling to the waiter to serve another round.

As a photographer and child of the transition to democracy to whom these questions were dead and buried, I listened more attentively to the TV as I propped up the end of the bar. I’d hear the buzz around me since I was a child, both at home and in the media for who I’d spent years working for, but I’d never stopped to think about it too seriously. Were there really those in our modern democracy who clung on to the old days of fascism? That half-heard conversation awoke my curiosity, spurring me to pick up my camera, to search out those who were still nostalgic for the old regime and to find out if they really were wrapped up in the past or if was just witnessing the latest attempt by the media to stir up controversy and generate ‘content’.

What better place to start this project than the Oriente Square on the 20th November. For decades, the balcony of the Royal Palace was the place most associated with the regime, the spot from which Franco’s words would whip thousands of Spaniards into a frenzy, their arms raised in salute, as they belted out the anthem ‘Cara al Sol’. Even today, more than forty-five years later commemorative events are still celebrated in the square though the crowds have dwindled; they remain part of the symbolic repertoire of those nostalgic for the dictatorship.

There I would meet people from every imaginable social background and with every kind of backstory. Those mired in the past, inveterate dreamers convinced that the old days were better, average citizens carrying the torch for the dictator’s legacy; sympathizers of the extreme right and those seeking to overhaul it; traditionalists and Carlist members of the Falange…all those who refuse to bury, once and for all, forty years of stultifying dictatorship and what it meant to this country.

All I had left to do was to find a style that would best reflect my subjects. Many of them wanted to proudly show off the pre-constitutional symbols they wore to the camera; I decided that this would be an important part of the pictures. I clearly saw that I had to use a very direct, frontal approach and to use flash to light them. The resulting images may be intimidating, they might create sympathy or rejection…this depends on the viewer; my intention as their author is not to tell you what to think but rather to disconcert and to provoke you into asking questions. What is beyond doubt is that, as the guy in the bar intimated “they are still here”; some of them are the protagonists of this series, Adictos al regimen.

Luis Camacho

Comparte esto:

Me gusta esto:

Me gusta Cargando...
error: Content is protected !!
A %d blogueros les gusta esto: