Reapertura del Rastro por Luís Hidalgo

Los objetos también tienen intención de jubilarse, ¿sabes?

Y no les sienta bien volver al trabajo en la calle después de pasar casi un año disfrutando de la paz de un almacén.

Aquel día, el 22 de noviembre de 2020, a todos, comerciantes y objetos, se les hizo raro el regreso al Rastro de Madrid. Hasta marzo de 2020, cuando se expandió el COVID-19 por Madrid, en toda la historia del Rastro de Madrid no había habido un solo domingo en que sus puestos no se hubiesen esparcido por los alrededores de Ribera de Curtidores, la plaza de Cascorro y las cercanías de la Puerta de Toledo.

Probablemente, en su reapertura, el Rastro ya no conservaba esa antigua cotidianeidad construida domingo tras domingo desde 1740, pero como todo este año, ha ganado un nuevo aspecto cotidiano, una imagen parecida a su estado previo pero no del todo en esta “nueva normalidad”.

Objects also have the idea to retire one day. Do you know what I mean?

And they don’t feel good about going back to work in the street after almost a year relaxing in a nice quiet warehouse.

On November 22nd, 2020, everyone, sellers and their wares alike, felt the strangeness of returning to Madrid’s El Rastro flea market. Until March 2020, when COVID -19 hit Madrid, there had not been one single Sunday that hadn’t witnessed stalls spread out along the Ribera de Curtidores, Cascorro Square and around the Puerta de Toledo.

Probably, with its re-opening, the Rastro could no longer entirely keep that feeling of the everyday that it had built up Sunday after Sunday since 1740, but, like everything in the past year it gained something in return, an image not unlike its previous aspect, now tinged with something of our “new normality”.