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Jazz, la luz entre las sombras por Pepe Ainsua

El Jazz es un tipo de música de difícil comprensión para mucha gente que por una determinada predisposición no se adentran en esa música, ni en los espacios en los que se escucha.

En los últimos años la encontramos por doquier, son múltiples las escuelas de jazz que diseminadas por toda la geografía nacional adentran desde pequeños a nuestros niños en los secretos de esta música,  y el uso de sus instrumentos.

La fotografía de jazz es un género en sí mismo dentro de la fotografía de conciertos. Acostumbrados a ver fotos de escenarios inmensos con una escenografía de luces de impresión en conciertos, las de jazz carecen, salvo excepciones, de una iluminación cuidada que produzca ese tipo de fotografías. Es por eso que los fotógrafos de jazz estamos más que en la luz, en las sombras, o mejor dicho intentando ver luz entre la sombra. Nos movemos más en un terreno en el que lidiar con las luces de la sala es un reto para la producción fotográfica. Todos nos hemos encontrado superados por los elementos, dejando la cámara en la bolsa, abandonandonos exclusivamente a la experiencia musical. Pero ese reto hace que en muchos casos obtengamos instantáneas que reflejan claramente el ambiente de la sala. Agazapados, pegados al visor, esperando que pase algo en el escenario, porque el objetivo es captar la emoción del músico en ese momento único que lo lleva a una experiencia mística, y nosotros queremos tener esa instantánea.  Es ese otro de los elementos característicos de la fotografía de jazz, la emoción. Si no somos capaces de hacer vivir esa emoción en nuestra fotografía, esta no dejará de ser una mera fotografía documental.

Pepe Ainsua

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