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Fragmentos de un enunciado por Martín Molinero

Se ha dicho que las ciudades son como un gran teatro, el «teatro del mundo» donde tragedias, comedias y tragicomedias, interpretadas por actores anónimos, se desarrollan en una especie de gigantesco anfiteatro. El espacio público reúne en un mismo e inmenso escenario una heterogénea gama de personajes e identidades, amalgamas y yuxtaposiciones que la densidad de población y el anonimato no hacen más que multiplicar. Todos, al fin y al cabo, representamos diversos papeles, a veces intercambiables. En un giro que podría convertirse en una regresión al infinito, incluso algunos interpretan el papel de espectadores, y así el flâneur, el bystander, el paseante ocioso que recorre las calles de la ciudad se maravilla al asistir al espectáculo de aquella miríada de fragmentarias representaciones cotidianas.

Dice Roland Barthes, parafraseando a Victor Hugo: «La ciudad es una escritura; quien se desplaza por la ciudad, es decir, el usuario de la ciudad (que somos todos) es una especie de lector que, según sus obligaciones y desplazamientos, aísla fragmentos del enunciado para actualizarlos secretamente». 

Caminar por la ciudad, observar sus edificios, sus carteles y marquesinas, pasear entre los transeúntes, recorrer sus calles y escuchar sus sonidos se asemeja a presenciar una inmensa y caótica obra de teatro y es también una forma de lectura. 

Este zine reúne 18 fotos tomadas en dos ciudades españolas, Barcelona y Madrid. Dos ciudades que periódicamente, a lo largo de la última década, he caminado interpretando el papel de espectador. Dos ciudades cuya escritura he leído y continúo leyendo, subrayando aquí y allí pasajes que han despertado mi interés, para poder volver a leerlos en el futuro. Dos ciudades, dos teatros del mundo, dos escrituras, 18 fragmentos de un mismo e inagotable enunciado.

Martín Molinero