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nº39 "120Retratos" Varios autores

El desafío del número 29 de los cuatro fotógrafos dos carretes de 35mm y dos semanas para hacerlos, fue un antes y un después para nosotros. Retomar el analógico y sus limitaciones, hacer todo el proceso incluyendo el revelado, positivado y escaneado además de la edición, maquetado e impresión del fanzine, nos animó a asumir un reto aún mayor. Por qué no desenterrar unas viejas cámaras de formato medio analógico, y plantearnos un número de retratos, y además que participaran el mayor número de fotógrafos posibles. Dicho y hecho. En mi caso pedí a mi amigo Javi Camino una de las cámaras de su puesto del rastro. Mejor aún, me dejó una Rolleiflex con un 75mm f3,5 Planar de su colección personal. Moisés añadió a su colección una Minolta Autocord, 75mm f3,5 y a tirar como locos. No nos dimos un plazo cerrado porque queríamos probar todos los tipos de carretes y empezó la aventura.

Como siempre nuestra base es la fotografía de calle y aunque lo que más nos interesa es la espontaneidad y la naturalidad de las situaciones cotidianas, decidimos salir de nuestra zona de confort y parar a desconocidos para pedirles que posaran. No es fácil porque la gente va a lo suyo y en esta ciudad de estrés y prisas todo el mundo está demasiado ocupado para perder dos minutos en posar. Aún así hemos conseguido hacer cientos de retratos de gente que nos ha parecido interesante o incluso de conocidos que han soportado estoicamente nuestros juegos con la luz o con los colores de cada tipo de carrete. El Ektar 100 necesita mucha más luz y los colores son muy saturados, mientras que el Lomography 800 necesita mucha menos, pero da colores mucho mas matizados y apagados, o el Portra 400 que da unos primarios saturados y unos tonos de piel perfectos, o Gold 200 con colores algo menos contundentes y unos amarillos preciosos o el Ultramax 400 que me recuerda más al digital, con unos azules más marcados y un grano más fino. Algo parecido pasa con el Blanco y negro, que da diferentes texturas e incluso detalle si el carrete es un TriX 400 un Fomapan 400 ó un Hp5 plus 400.

En definitiva, han sido meses de investigación y pruebas y estamos encantados con los resultados, que son diferentes además dependiendo de la visión y el trabajo de cada fotógrafo. Empezamos el número con unos negativos en formato medio anónimos que se encontró Javi Camino en el rastro y que nosotros escaneamos y nos han servido de portada y contraportada. Tenemos las espectaculares fotos de Diego Martínez en Gran Formato de su serie en la Antártida; Alberto Cañizares y Luis Hidalgo una triple exposición con una estenopeica de fabricación propia, ó Kickssoul y sus retratos con flash y detalles en Polaroid; Ángel Pasos con sus pruebas llenas de misterio con un carrete especial de Lomography 50-200 (Red) que parece que nos adentran en un mundo oscuro y misterioso. La elegancia del retrato clásico americano de Imanol Villota. Las maravillosas fotos de Javier Arcenillas que nos retrotraen a la fotografía de los grandes maestros ó las fotos intimistas de IreLenes; los retratos de monos de Santos Olivares, que es una maestra de la fotografía de estudio y se ha tirado a la piscina arriesgando con animales; las de Bego Amaré y sus juegos con la luz; el de Mario Andrei que nos dejó un retrato que nos obliga a hacernos preguntas sobre el misterioso personaje; los de Moisés Lucas y su serie de retrato corto en blanco y negro llenos de luz y sombras duras que nos muestran a las chicas sonriendo y a los chicos completamente serios; o por último los míos, para los que busqué una serie eclíptica de personalidades llenas de colores saturados o lie a Mónica para que posara, un poco al estilo de las películas de Almodóvar en color y al mismo tiempo que la serie de blancos y negros nos sugirieran lo mismo, como una especie de “coloréalo tú mismo”.

El fanzine que tenéis en las manos es el resultado en papel de todo el amor que este grupo de fotógrafos ha puesto en el trabajo que más les apasiona, así que nosotros lo consideramos una pequeña obra de arte y un punto y final por todo lo alto. No podemos estar más orgullosos de este y de todo el trabajo que hemos realizado desde que empezamos editando “en la puta calle” (literalmente) en mitad de la pandemia.

Víctor Gualda.

Despedida y cierre

 

Han sido tres años y medio maravillosos llenos de aprendizaje sobre fotografía y personalidad de cada uno de los fotógrafos que han participado en Underexpose, y queremos darles las gracias a todos ellos. No nos vamos a enrollar, pero todos los proyectos tienen un principio y un final, y ha llegado el momento de decir “hasta luego”… no “adiós”, porque haremos algún número puntual a lo largo de los próximos meses-años, pero la esclavitud que supone un número al mes con todo el trabajo y tiempo que ello requiere ha llegado a su fin. Esto no es una crítica, pero lo cierto es que todo lo que tiene que ver con el arte está muy devaluado. Nosotros nunca hemos querido ningún tipo de subvención ni ayuda de ninguna institución pública o privada, pero sí que hemos querido contar con que los amantes de la fotografía colaboraran para ver publicados los trabajos propios o los de otros iguales que ellos, ya que no hay editoriales que lo hagan y menos en el caso de la fotografía de calle. Está claro que la mayoría se conforma con regalar sus datos y sus trabajos a las redes sociales a cambio de aparecer una milésima de segundo en las pantallas de consumidores compulsivos de imágenes. Perfecto, que sigan haciendo selfies de mierda con la esperanza de alguien (¿quién?) va a descubrir su talento oculto. Nosotros seguiremos haciendo los nuestros e intercambiándonos las fotos en papel, como hemos hecho siempre, hasta que un día aparezcan tiradas en un contenedor o en el rastro, pero al menos existiran. Lo único que nos resta es desearos a todos “buenas fotos” cuando nos crucemos pateando las calles.

El equipo de Underexpose,

Mónica Jiménez

Moisés Lucas

Víctor Gualda