{"id":94,"date":"2025-05-17T15:21:16","date_gmt":"2025-05-17T15:21:16","guid":{"rendered":"https:\/\/underexpose.org\/?post_type=product&#038;p=94"},"modified":"2025-05-18T17:12:51","modified_gmt":"2025-05-18T17:12:51","slug":"no14-atarazana-y-cercanias-por-victor-gualda","status":"publish","type":"product","link":"https:\/\/underexpose.org\/?product=no14-atarazana-y-cercanias-por-victor-gualda","title":{"rendered":"n\u00ba14 \u00abAtarazana y Cercan\u00edas\u00bb por V\u00edctor Gualda"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Veintitantos a\u00f1os despu\u00e9s de irme de M\u00e1laga, en verano siempre me escapo a pasar un par de semanas de vacaciones. All\u00ed me siento en casa, liberado de obligaciones y responsabilidades. Quedo con Rafa, amigo desde los siete a\u00f1os y vamos a la playa, a comer pescaito frito, a tomar un zumo o un tercio en Pedregalejo, salgo por las noches a los bares de toda la vida, pero eso s\u00ed, por las ma\u00f1anas me gusta perderme solo por el centro con mi c\u00e1mara. La ciudad ha cambiado mucho a lo largo de los a\u00f1os. Ahora todo es m\u00e1s pulcro, m\u00e1s ordenado, m\u00e1s como un decorado en el que todo encaja a la perfecci\u00f3n para que los giris (nada de turistas) disfruten de una ciudad con el encanto del clima y visitas programadas a sus recientes museos. Todo est\u00e1 preparado para que gasten el dinero con alegr\u00eda, con el mejor servicio y la mayor de las sonrisas, aunque tengo que reconocer que mi recuerdo no tiene nada que ver con este escenario de postal.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">M\u00e1laga en alg\u00fan momento, antes de la explosi\u00f3n tur\u00edstica que no se produjo como en la costa oeste de la ciudad en los setenta sino muchos a\u00f1os despu\u00e9s, ten\u00eda una identidad propia. Cerca del mercado, donde ahora hay una amplia plaza con su lujosa cofrad\u00eda, infinidad de apartamentos tur\u00edsticos y bares con terrazas para modernos, hubo un tiempo en el que hab\u00eda un barrio donde los camellos y buscavidas \u201ctrabajaban\u201d bajo la atenta mirada de las prostitutas. Los pescadores que vend\u00edan chanquetes o boquerones de la Caleta, los que vend\u00edan \u201cla r\u00e1pida\u201d que era una especie de cup\u00f3n clandestino que iba con los n\u00fameros de la once del d\u00eda y los que trapicheaban con tabaco o hach\u00eds en el puerto y se mezclaban entre las amas de casa gordas y tostadas con vestidos de estampados imposibles. Para mi todo aquello era lo que representaba a un pueblo de pescadores y no los trasatl\u00e1nticos que aparcan ahora en el muelle uno y de los que baja una manada informe que consume en las tiendas habilitadas para ellos, comen en franquicias multinacionales, se hacen un selfie y se vuelven a largar por donde han venido.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">As\u00ed que la serie que presento en este n\u00famero de Underexpose es mi b\u00fasqueda de la identidad de mis recuerdos en Atarazanas y alrededores, de toda esa gente que se sigue ganando la vida como puede o como sabe, intentando sobrevivir pero que son m\u00e1s aut\u00e9nticos y representan m\u00e1s a M\u00e1laga que Picasso\u2026 El callej\u00f3n donde tomaba de peque\u00f1o churros con mis padres, el limpiabotas que apenas puede andar, pero que te lo llevar\u00edas a casa de lo buena gente que es, los tenderos de toda la vida rodeados de grupos de giris rubias con minishort, los paisanos fumando en la puerta de la Casa del Guardia, un habitual de un bareto de toda la vida enfrente del mercado en camiseta interior como si estuviera en su casa, los buscavidas que esperan sentados en un carrito a que les llamen de alg\u00fan puesto para limpiar pescado o venden caracoles ilegalmente a cambio de unas monedas, el guitarrista desdentado que regala todo su arte, la se\u00f1ora que ofrece huevos en la puerta de Atarazanas a buen precio, o la que descansa sentada cada veinte minutos con una coca cola light, porque tiene m\u00e1s de setenta a\u00f1os y sigue trabajando en un puesto aunque apenas puede estar de pie, o c\u00f3mo no, el vendedor de biznagas pinchadas en una chumbera cuyo olor me sigue trasladando a la infancia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Habr\u00e1 gente que conozca la ciudad y viendo esta serie, que en realidad es una selecci\u00f3n entre unas doscientas fotos hechas los dos \u00faltimos veranos en mitad de la pandemia, pueda pensar que es costumbrista o que no representa a M\u00e1laga porque esta ciudad es su Semana Santa, su feria, sus playas, sus espetos de sardinas en los chiringuitos\u2026 y mil cosas m\u00e1s. Probablemente tienen raz\u00f3n, pero ese mercado y su gente, para los que nos hemos criado all\u00ed, es tambi\u00e9n parte de nuestra identidad y poco a poco se est\u00e1 perdiendo, por eso no quiero dejar pasar la oportunidad de publicarla porque al verla me recuerda que fuimos muy felices en la calle. Lo \u00fanico que me da pena es la cantidad de personajes que se quedan fuera del papel, pero lo que no se van a quedar nunca es fuera de mi memoria.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/victorgualda.com\/\"><span style=\"font-weight: 400;\">V\u00edctor Gualda<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Veintitantos a\u00f1os despu\u00e9s de irme de M\u00e1laga, en verano siempre me escapo a pasar un par de semanas de vacaciones. All\u00ed me siento en casa, liberado de obligaciones y responsabilidades. Quedo con Rafa, amigo desde los siete a\u00f1os y vamos a la playa, a comer pescaito frito, a tomar un zumo o un tercio en Pedregalejo, salgo por las noches a los bares de toda la vida, pero eso s\u00ed, por las ma\u00f1anas me gusta perderme solo por el centro con mi c\u00e1mara. La ciudad ha cambiado mucho a lo largo de los a\u00f1os. Ahora todo es m\u00e1s pulcro, m\u00e1s ordenado, m\u00e1s como un decorado en el que todo encaja a la perfecci\u00f3n para que los giris (nada de turistas) disfruten de una ciudad con el encanto del clima y visitas programadas a sus recientes museos. 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Para mi todo aquello era lo que representaba a un pueblo de pescadores y no los trasatl\u00e1nticos que aparcan ahora en el muelle uno y de los que baja una manada informe que consume en las tiendas habilitadas para ellos, comen en franquicias multinacionales, se hacen un selfie y se vuelven a largar por donde han venido.\u00a0 As\u00ed que la serie que presento en este n\u00famero de Underexpose es mi b\u00fasqueda de la identidad de mis recuerdos en Atarazanas y alrededores, de toda esa gente que se sigue ganando la vida como puede o como sabe, intentando sobrevivir pero que son m\u00e1s aut\u00e9nticos y representan m\u00e1s a M\u00e1laga que Picasso\u2026 El callej\u00f3n donde tomaba de peque\u00f1o churros con mis padres, el limpiabotas que apenas puede andar, pero que te lo llevar\u00edas a casa de lo buena gente que es, los tenderos de toda la vida rodeados de grupos de giris rubias con minishort, los paisanos fumando en la puerta de la Casa del Guardia, un habitual de un bareto de toda la vida enfrente del mercado en camiseta interior como si estuviera en su casa, los buscavidas que esperan sentados en un carrito a que les llamen de alg\u00fan puesto para limpiar pescado o venden caracoles ilegalmente a cambio de unas monedas, el guitarrista desdentado que regala todo su arte, la se\u00f1ora que ofrece huevos en la puerta de Atarazanas a buen precio, o la que descansa sentada cada veinte minutos con una coca cola light, porque tiene m\u00e1s de setenta a\u00f1os y sigue trabajando en un puesto aunque apenas puede estar de pie, o c\u00f3mo no, el vendedor de biznagas pinchadas en una chumbera cuyo olor me sigue trasladando a la infancia. 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